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lunes, 24 de mayo de 2010

CACERÍA DE NOTICIAS.


El periodista cuando está en acción se comporta como una fiera. Busca su presa, la asecha para luego perseguirla como si de eso dependiera su vida. Después la aborda y la caza a fin de tragársela de apoco. Pero si en esa faena alguien se le atraviesa, el hombre de prensa no vacila en meterle un zarpazo. Por eso, dicen que cuando están en acción, no conocen ni a su madre. Solo tienen un objetivo en su mente: la noticia.


¿Quien dice que cazar noticias es fácil? El reportero tanto de prensa escrita, de radio como de televisión sabe muy bien que cuando aborda un hecho noticioso en la calle, tendrá que lidiar con diversos problemas. Y para, sobrellevarlos debe usar su astucia y su carisma. De lo contrario, esta perdido. Por eso, a veces algunos reporteros grafico y camarógrafos deben tirarse al piso, subirse a una escalera o pelearse con diferentes personas a fin de obtener la imagen deseada (la primicia). Al hacerlo, sudan la gota gorda. En ocasiones, si no lo consiguen se molestan, reniegan y explotan.


Este tipo de espectáculos se aprecian en los estadios de fútbol, los mercados, Palacio de Gobierno o en las principales avenidas del país, cuando el periodista busca la noticia. Ahí, ellos abordan a los protagonistas, con todo, como si fuesen toros bravos, que envisten al torero. En el lugar de los hechos, cada uno de ellos marca su territorio para no pelearse entre si por un testimonio, una foto o una imagen. En ese momento, no existen amigos. Allí, cada uno baila con su propio pañuelo. Los insultos de uno contra el otro son pan de cada día. Los codazos y los pisotones ni que decir. Por cierto, en ese instante deben disparar buenas preguntas al entrevistado con el fin de obtener “la pepa” (la noticia). De eso, dependerá su permanencia en los medios de información.


Si bien en un principio este circo es una casería de noticias, luego el ambiente se torna silencioso. La calma gana más terreno en ese escenario infestado de hombres de prensa, que pasan a un segundo plano. En ese contexto, el protagonista cobra importancia. Allí, Los reporteros solo lo escuchan atentos para luego preguntarle. Mientras tanto, sus rostros tan concentrados como inquisidores se tiñen de un color rojizo. Y el sudor, invade tanto sus manos como su frente.


Al obtener la información, ellos dejan de perseguir y acosar al personaje del hecho noticioso y lo dejan escapar. Ya no ponen barreras ni esfuerzo a fin de molestarlo, si no lo abandonan. Después, se relajan y conversan entre si relajadamente, pero esta vez ya no como contendientes, si no como colegas.


“Si no tienes carácter ni calle, entones no tienes pasta para ser un buen periodista”, dice el reportero del programa televisivo de noticias “90 segundos”, miguel tasico. Al ser consultado sobre su experiencia en el trabajo de campo.